miércoles, 28 de marzo de 2012

viernes, 23 de marzo de 2012

COMPETENCIAS EN EL NUEVO CONTEXTO DE APRENDIZAJE EN NICARAGUA.


La educación es constante búsqueda de cambio y respuesta a necesidades del país, lo que no siempre logra a tiempo. En la práctica, frente a una sociedad que avanza en progresión matemática geométrica (multiplicando), la educación lo hace como progresión aritmética (sumando), lo que agranda la brecha y su difícil superación.
En las últimas décadas la crítica a la naturaleza y calidad de los saberes de la escuela es  constante. Esto, porque la ocupación del sistema educativo ha sido fundamentalmente responder a exigencias universitarias, generalmente alejadas del sentido práctico aplicativo del aprendizaje a la vida cotidiana.
Las críticas  provienen, sobre todo, del mundo laboral y empresarial, tomando en cuenta que muchos jóvenes no acceden a la universidad y sus aprendizajes distan de la vida y el ámbito laboral.
Tales críticas aluden a una desmembración de saberes, al operar de forma desintegrada los objetivos de aprendizaje en aprendizajes declarativos, de habilidades, actitudes y valores. Tal atomización enfatiza aprendizajes declarativos (hechos, fechas, conceptos, etc.), en desmedro de su aplicación práctica para la vida con un buen desempeño. Tal divorcio entre niveles de saberes ha influido en que, al tener que aplicarlos de forma práctica en contextos cotidianos presenten déficit evidentes, en tanto el desarrollo de habilidades y actitudes responden a una perspectiva teórico-academicista, artificial, desvinculada de los contextos reales a los que se aplican tales conocimientos.
Como reacción a este comportamiento no se han hecho esperar, desde hace dos décadas, iniciativas en determinados contextos y tiempos. Así, la educación en estándares de contenidos se implantó en el país no hace mucho. Sus evidentes debilidades  posibilitaron avanzar un paso más hacia las competencias.
La Unión Europea emprendió, con éxito, el Proyecto Tunning, trasladado y adaptado a Latinoamérica en la década reciente. Tal esfuerzo significó un proceso de encuentro entre empresarios, universidades y educadores, obteniéndose una definición concertada de competencias en niveles generales y específicos.
Estos avances en Nicaragua han significado un paso adelante, pero muy poco comprendidos y profundizados. Los nuevos currículos de todos niveles educativos plantean tales avances; no obstante, aún hace falta valorar en qué medida las competencias que presentan guardan relación con los métodos de enseñanza que se utilizan en el terreno, los recursos con que disponen los centros y los resultados que se obtienen. El cambio de objetivos a competencias ya se ha ubicado en el discurso, pero su puesta en práctica aún sigue respondiendo más a objetivos que a competencias.
Un concepto de competencia ampliamente compartido, aunque con distintas expresiones según autores, se refiere a la capacidad o habilidad de efectuar tareas o hacer frente a situaciones diversas de manera eficaz, en un contexto determinado, movilizando actitudes, habilidades y conocimientos al mismo tiempo de forma interrelacionada. Por consiguiente, se trata de una capacidad de realizar acciones eficaces ante situaciones y problemas de distinto tipo, que el sujeto está dispuesto a resolver con una intención definida y actitudes adquiridas, para lo cual requiere dominar procedimientos habilidades y destrezas para realizar la acción. Pero tales habilidades para que lleguen a buen fin, deben aplicarse sobre objetos de conocimiento como hechos, conceptos y sistemas de conceptos.
Como puede verse la competencia, a diferencia del objetivo que separa y no integra los distintos niveles del saber, se caracteriza por la integración que el sujeto haga de estos niveles de conocimiento no de manera separada sino simultánea.
Por tanto, la competencia más que fijar su atención en el conocimiento que pueda tener el sujeto, la ubica en el modo con que el sujeto actúa en situaciones concretas, de manera que realice las tareas de forma excelente. No se podrá decir que una persona es capaz de cierta competencia, hasta el momento que aplica los conocimientos, habilidades y actitudes a la par, de forma eficaz.  A diferencia de los estándares de contenidos que la administración educativa del país incorporó hace unos años, en los que sobresalía el interés por los contenidos, en la competencia no se niega el contenido, pero sí demanda que este vaya integrado con las habilidades y actitudes necesarias.
Una pregunta que es preciso responder cuanto antes: ¿Se podrán desarrollar competencias curriculares en una institución educativa, de cualquier nivel, si los conocimientos que se aprenden no van a la par de su aplicación práctica en contextos reales cotidianos, activando herramientas necesarias como habilidades, procedimientos y actitudes? Más allá de seguir la moda, es preciso someter a un examen cuidadoso la medida en que estas se desarrollan de forma práctica en contextos situados. En ello reside la clave fundamental de la calidad de la educación.

viernes, 24 de febrero de 2012

Lo importante es lograr aprendizajes


La educación representa la condición y posibilidad fundamental de la realidad humana. En ella, la persona se construye y reconstruye permanentemente. Este aprender y hacerse constantemente, va más allá de la persona misma, proyectándose en su entorno social. No tiene sentido limitarla en su interacción para beneficiarse y aportar a los demás. La escuela representa el principal espacio organizado para completar esta educación siendo la familia su principal mentor.

Los dos últimos foros internacionales de educación, Cumbres Mundiales de Jontiem y Dakar (1990 y 2000), han coincidido en la equidad, eficiencia, pertinencia y calidad de la educación. Nos han legado un interés profundo por la educación en sentido amplio y flexible, con aprendizajes básicos funcionales para la vida, particularmente en lengua y matemáticas.

La enseñanza no tendría sentido si no logra aprendizajes que aporten a esta construcción de la persona, gestando cambios en concepciones, actitudes y valores proyectados al entorno. Esto se logrará, siempre que se desprendan de experiencias de aprendizaje, relevantes y significativas, interesantes y útiles, resistentes al olvido. Todo contenido a aprender, requiere ser comprendido y compartido en sus significados y aplicado, de forma práctica, en la realidad concreta.

Frente a estos acuerdos y consensos, las lógicas tradicionales sobre el aprendizaje, profundamente arraigadas en estructuras y actores educativos, se resisten a cambiar. Sucesivas administraciones educativas han centrado su interés en lograr enseñar contenidos cuantiosos mostrando poco interés por obtener resultados de aprendizajes pertinentes, relevantes y significativos. La lógica de la supervisión, en delegaciones y centros educativos, continúa insistiendo en cumplir programas, sin constatar si lo que se enseña es realmente bien aprendido.

Ello ha gestado una paradoja histórica que es preciso develar y resolver. Por lo general, padres, docentes y directores de centros educativos, muestran estar satisfechos  de la buena calidad de la educación de los centros, lo que no se corresponde con los resultados de las pruebas nacionales aplicadas a tercer y sexto grado, en matemáticas y español desde 2006. En ellas, más de las tres cuartas partes de niños y niñas apenas alcanzan el nivel más elemental de logro, lo que indica que no han alcanzado los objetivos de aprendizaje. Estos mismos resultados se reproducen en las pruebas de ingreso a la universidad. El contraste también resalta entre estos bajos resultados y las buenas calificaciones que muestran las estadísticas.

Al identificar responsablemente la matriz de tal situación, una explicación clave recae en los métodos de enseñanza y evaluación utilizados y las maneras como los alumnos aprenden. Hemos comprobado que los programas de preparación docente insisten en métodos, técnicas y estrategias de enseñanza de corte teórico, dando por hecho que ya los alumnos saben aprender.

Aún cuando en las últimas décadas se ha investigado mucho sobre las estrategias superiores de aprendizaje, éstas no forman parte de la actividad docente y menos del alumnado. Los alumnos continúan aprendiendo de memoria, recitando, mecanizando, con poca o ninguna comprensión, sin significado ni aplicación al mundo real cotidiano.

Es necesario modificar la lógica imperante en los procesos de enseñanza, enfatizando el interés en el aprendizaje, aplicando estrategias de enseñanza y orientando la aplicación de estrategias de aprendizaje, capaces de movilizar competencias con reflexión, análisis, comprensión  y aplicaciones útiles. Una iniciativa a alabar y mejorar es el reforzamiento escolar, pero para que  sea efectivo, requiere ser sistemático.

Otra veta clave es lograr cambios radicales en la concepción y aplicación del sistema de evaluación. Los instrumentos de evaluación aún son reproductivos, en consonancia con la lógica de la enseñanza y el aprendizaje mecánicos, cerrando, así, un ciclo vicioso perfecto. Tal cambio demanda preparar a los docentes en su concepción y aplicación correctas, asesorando su puesta en escena, desterrando gradualmente la cultura del facilismo, del menor esfuerzo y superficialidad en el aprendizaje que ha invadido al estudiantado. Ello perfila nuevos compromisos de cambio, también, en los currículos de formación docente de Escuelas Normales y Facultades de Educación, cuya matriz actual continúa siendo tradicional. Un punto nodal de gran potencial reside en los TEPCES, espacio de encuentro docente. Las distorsiones sufridas en esta experiencia, desde su recuperación en el 2007, la han vuelto poco efectiva. Su mayor interés descansa en la lógica de programar y planificar contenidos, pero falta priorizar estrategias de enseñanza y de aprendizaje, evaluándolas, cuestionándose los participantes si lo que enseñan es aprendido con comprensión, significado, aplicabilidad y utilidad. Lo importante es que todo el quehacer educativo confluya en aprendizajes de calidad.

sábado, 11 de febrero de 2012

Hagamos educación: cuidemos la moral y la corporeidad




El ser humano es un proyecto. No nace terminado, sino que se humaniza en la marcha, la vida se encarga de hacerlo. Si la ética es la reflexión teórica sobre la moral, esta última es la ciencia que trata de la bondad y del bien, así como de normas, valores y comportamientos, en tanto los humanos nos hemos olvidado del respeto y de la convivencia pacífica. Las universidades deberían incluir en el currículum la asignatura Educación para la paz y también como temática la corporeidad, esta última podría ser un atenuante para aquellos jóvenes que viven bajo signos persistentes de violencia o que manifiestan su Unheimisch o inquietante extrañeza en su entorno.

Sencillas reglas de comportamiento autorregulado son elementos embrionarios necesarios en los seres humanos, porque como expresa Jiménez (2000) esta sociedad es la nuestra, constantemente atacada por enfermedades, atravesada por crisis egocéntricas y presa de tendencias autodestructivas. Lo anterior nos mueve a inquirir sobre la moralidad y la transparencia del sistema político, del modelo cultural, de los héroes deportivos, de la institución matrimonial, de las casas de estudio, de algunos religiosos que anteponen sus propios intereses y no denuncian las injusticias.

Titulares de los periódicos nos informan que boxeadores nicaragüenses lesionan a sus esposas y que hombres sin principios violan sin piedad el cuerpo de niñas puras incidiendo en su corporeidad. Esto entraña también mujeres sin asideros, que de manera abrupta, desestabilizan matrimonios estables o políticos que sucumben a la tentación de lo fácil. Baraa, la niña palestina confinada por su padre en un cuarto oscuro durante casi una década, nos da una lección de amor y corporeidad al confesar ante la prensa que no lo odia.

Es, entonces, necesario hacer la distinción entre conciencia social y conciencia moral individual. La conciencia social es necesaria porque despierta la parte solidaria de los seres humanos, es decir percibimos que son necesarios los cambios para incidir en temas de pobreza, insalubridad, explotación sexual, medioambiente, corrupción gubernamental y educación. La moral individual es aquella que hace que la parte espiritual sea invadida por la violencia, el odio, la injusticia, la envidia por los saberes, la delincuencia, el crimen, la descalificación hacia los demás y el desorden afectivo y sexual al no ocuparse responsablemente del cuido moral de la corporeidad.

La preocupación del gobierno a través del sistema educativo debe centrarse en proteger la dignidad y la armonía humana. Assmann sostiene que la ética solidaria responde a la dignidad inviolable de la corporeidad, esta idea también es avalada por el escritor italiano Umberto Eco. La corporeidad humana es cuando pensamos, sentimos, queremos y coexistimos bajo la mesura del cuerpo; lo contrario sería vivir bajo el pesimismo y decadencia del mismo.

La corporeidad tiene la virtud de conciliar moralmente al ser humano, porque este abandona su naturaleza hostil, apacigua su frenesí sexual y orgiástico al proveerlo de dones transcendentes, en donde la moral social es un compromiso que es ir “del acto al pensamiento” tal como lo define Wallon. Eduquemos siguiendo estos principios con permanente lucidez: estimemos nuestro cuerpo, percibamos la belleza interior e inculquemos el amor al prójimo, a Dios y a nuestro humanes que es la corporeidad moral.

sábado, 4 de febrero de 2012

Hacia una pedagogía de la ternura

Son muy diversos los discursos que a diario oímos sobre la paz. La paz, como palabra y concepto no es un término neutro, ella surge de situaciones concretas de temor y angustia cuando vemos amenazada nuestra estabilidad y la convivencia humana. La paz ya no es entendida como ausencia de guerra o de violencia, ella adquiere un sentido más holístico, cuyo significado ha evolucionando hacia un carácter integrador; de estado de bienestar y seguridad que involucra el respeto a los Derechos Humanos, la protección al medio ambiente y la satisfacción de la necesidades básicas en materia de alimentación, vivienda y salud.
¿Cuál es el discurso sobre la paz que predomina en la pedagogía del aula? ¿Cuál es la práctica educativa a seguir para transformar los discurso sobre la violencia y construir una pedagogía de la ternurización social? La paz es una palabra que no deja de estar presente en todos los discursos, ella se deja sentir de una u otro manera cuando se trata de buscar el entendimiento humano. La paz es una palabra que se reinventa constantemente, que atraviesa todas las fronteras culturales y que es transversal a los valores humanos.
Hay una tradición del pensamiento occidental que nos enseñó que pensar en la paz es pensar en la guerra y en la violencia. Hubo un periodo en que los estudios para la paz estaban unidos a los estudios sobre la guerra, al menos así se halla en los estudios clásicos de Karl von Clausewitz, que define la guerra como “un acto de violencia que intenta forzar a nuestros oponentes a que cumplan nuestra voluntad”. Luego llega a decir que la “guerra es la continuación de la política por otros medios”.
La guerra no ha sido más que una vulgar expresión de los Estados soberanos y del conflicto de sus grupos de poder. Nunca ha sido una expresión de la verdadera voluntad popular. Hace poco días le oí decir un viejo guerrillero que la guerra la hacen los jóvenes que no conocen a su enemigo, ni lo odian, pero lo matan; y que la inventan los viejos, que conocen a su enemigo, sí lo odian, pero no lo matan.
Los griegos usaban la palabra eirene para referirse a la paz dentro de un grupo cuando vive en armonía y justicia entre sus miembros. En la tradición romana está la idea de pax que tiene tres características: primero como ausencia de guerra (absentia belli), luego las disputas entre clases, razas, grupos territoriales, que desafían el gobierno central. Tercero: sivis pacem para bellum: “si quieres la paz prepara la guerra”.
En la tradición hebrea la palabra para paz es shalom y hace referencia a un pacto entre Yavé y su pueblo para producir justicia y prosperidad. En la tradición cristiana la teología del pueblo elegido se universaliza e integra el concepto de eón bajo un nuevo orden (Basilea) o Reino de Dios, y bajo una nueva ética.
El nuevo paradigma de educación para la paz nos enseña que ésta ya no es más ausencia de guerra y conflicto, sino un conflicto dinámico que requiere ser desaprendido de su vieja visón negativa y re-aprendido desde la justicia social. La paz, en términos positivos, es justicia y armonía social; es un fenómeno amplio y complejo que nos exige una comprensión multidimensional, que hace referencia a tres conceptos íntimamente recíprocos: el conflicto, el desarrollo y los derechos humanos.
La paz auténtica es la que, oponiéndose a la guerra, realiza esfuerzos por disipar toda discriminación, violencia y opresión que obstaculizan el desarrollo integral de las personas en su dimensión social.
La paz exige la superación de los niveles de desigualdad y exclusión social y una integración activa en los procesos de desarrollo y satisfacción de las necesidades básicas. Esto hace que se rompa el triángulo de la violencia directa, sistémica y cultural señalado por Galtung, para quien “la paz es un estado al interior de un sistema o grupo más grande de hombres o de naciones, en las cuales no se da ninguna amenaza o aplicación organizada y colectiva de violencia”.
De lo anterior podemos discurrir que es imperativa la búsqueda y definición de nuevos caminos,  en medio del desdibujamiento y de la encrucijada histórica del modelo predominante en nuestras comunidades educativas.
FUENTE:N.DIARIO/  RENE DAVILA / 030212

domingo, 29 de enero de 2012

EL APRENDIZAJE DESDE LA ÓPTICA PSICOLÓGICA



Están de moda los términos aprender haciendo, aprender conociendo… y cosas por el estilo. En el ámbito educativo, Inatec como el Mined son instituciones gubernamentales que tienen su propia visión y misión al igual que todos los seres humanos tenemos visión y misión en este mundo.  

Escudriñando un poco la pedagogía el término aprendizaje significa: “proceso por el cual el individuo adquiere ciertos conocimientos, aptitudes, habilidades, actitudes y comportamientos”. El aprendizaje supone cambios adaptativos y es el resultante de la interacción con el medio ambiental. 

Desde la óptica de la piscología del aprendizaje “aprender es una característica de los seres vivos, empezando por los animales irracionales hasta llegar al hombre”. El aprendizaje supone estímulos provocadores de alguna reacción que permita al individuo realizar con mejor éxito su adaptación.   

Los psicólogos han hecho estudios sobre el aprendizaje en los animales para poder observar los fenómenos en sus formas más simples y puras, y aplicar los resultados en el aprendizaje humano.   

Las distintas investigaciones llevadas a cabo han dado origen a varias teorías sobre el aprendizaje: 1. Por condicionamiento; 2. Por ensayo-error; 3. Por discernimiento y 4. Por imitación.   


Debido al poco espacio solo abordaré las dos primeras teorías.

Para demostrar la teoría del condicionamiento clásico o instrumental,  Pavlov tomó un perro y lo condicionó a comer mediante estimulación de una campanilla, esto provocaba que el animal se salivara cada vez que escuchaba la campana, en otra ocasión sonó la campana y el animal volvió a salivarse quedando clara la teoría del condicionamiento instrumental.   

Decimos por ensayo o error, cuando tomamos en cuenta el experimento hecho por Thorndike, quien utilizó un gato hambriento y lo encerró en una caja con una palanca que accionara la salida, afuera de la caja situó un plato con comida, el animal hizo muchos esfuerzos hasta alcanzar la comida, esto lo repitió varias veces, hasta que el animal logró alcanzar la comida sin dificultad.   

Al igual nosotros los seres humanos aprendemos por condicionamiento, cuando por necesidad aprendemos una lección, motivados por la recompensa, y al igual que el gato, luchamos cada día con los problemas del diario vivir, y por alcanzar una profesión, o un puesto profesional, de manera que el gato aruña nosotros nos esforzamos honradamente, motivados por el salario y las condiciones ambientales y ese condicionamiento es lo que nos lleva a aprender de forma reflexiva por medio de reflejos del medio externo.   

lunes, 16 de enero de 2012

RELACIÓN MAESTRO-ALUMNO EN LOS APRENDIZAJES.

Existen muchas causas por las cuales no se da una buena relación alumno-
maestro una de ellas es la falta de comunicación y otra el exceso de confianza.
Para encontrar una solución a este problema, es necesario conocer el meollo del
asunto, es decir, porque no hay comunicación o porque el exceso de confianza.
Principales problemas de falta de comunicación:
- El alumno es tímido y teme ser menospreciado por el profesor.
- El profesor teme perder el respeto de sus alumnos
- El alumno no sabe comunicarse de manera adecuada con el profesor.
- No existe ningún interés en las partes para lograr comunicarse.
Estas son algunas de las cosas que podemos mejorar para una buena relación
alumno-maestro. Esto a su vez mejorará el aprendizaje y hará de la clase algo
ameno y rico en opiniones.



Posibles Soluciones

Primeramente ambas partes deben estar consientes de que es sumamente
importante llevar una buena relación alumno-maestro y se debe tener la
disposición para trabajar

- El alumno tiene que atreverse a comentar sus dudas, sugerencias o cualquier tipo de aportación con su profesor.

- El profesor puede buscar el modo de comunicarse con el alumno simplemente con respeto, es decir, todo debe tener límites.

- El alumno se debe comprometer a tratar al profesor con respeto para no obtener malos tratos del mismo.

- Tanto el maestro como el alumno deben interesarse por llevar una buena comunicación


Exceso De Confianza - Faltas De Respeto
Algunas señales de exceso de confianza.

- El profesor exhibe al alumno o lo pone en evidencia frente al grupo.

- El profesor discrimina al alumno por aluna circunstancia

- Bromas pesadas del alumno hacia el maestro

- Insultos de parte del maestro al alumno o viceversa

- Pérdida de interés por la clase

Estas señales nos indican que la relación entre alumno-maestro está dañada.

Posibles Soluciones

- El alumno y el maestro pueden sentarse a dialogar para evitar que el alumno sea avergonzado en clase

- El alumno y el maestro deben poner limites en la confianza

Mas que nada debe haber un diálogo alumno-maestro para tratar de subsanar
estos problemas para la comunicación.
No se trata de ponerse rígido sino de dialogar y mediar la comunicación.




LIC.RENE DAVILA /120112