lunes, 7 de abril de 2014

ESCUELA PARA PADRES.

Las vivencias como padres nos enseñan que uno de los factores de riesgo o de protección de alta incidencia en el deterioro o fortalecimiento de las relaciones con los hijos son los estilos de comunicación que empleamos. Dichos estilos son un reflejo de conductas, que resultan de las circunstancias que nos toca afrontar en el día a día, así como de aprendizajes recibidos en las etapas previas a ser padres. 
Los expertos explican que las conductas más comunes que se reflejan en los estilos de comunicación son: pasiva, agresiva y asertiva. Cada una de ellas tiene sus propias características y consecuencias.
La persona que practica conducta PASIVA: no expresa sus opiniones, tampoco sus deseos y menos aún sus sentimientos. Por lo general, tiende a someterse a lo que cree que está bien para la otra parte, no permitiéndose la satisfacción de sus necesidades. Lo anterior le hace permisiva en su estilo de crianza, conduciéndole a estados de frustración, irritabilidad, indefensión, y finalmente desemboca en estrés.
Por su parte, quienes practican conductas AGRESIVAS: siempre están imponiendo sus opiniones, deseos, intereses y propósitos. Actúan con prepotencia; son mordaces, burlescos e irrespetuosos. Ejercen estilos de crianza autoritarios, son controladores, tienen que llevar las riendas en todo –cueste lo que cueste–; atentan contra la estima personal de los hijos, generando en ellos debilidad, temores y hasta resentimientos. Rosemberg explica que las conductas agresivas son una expresión física de necesidades insatisfechas de quien la practica.
El tipo de conducta que demandan las relaciones padres-hijos son las denominadas ASERTIVAS: mediante este tipo de conducta se expresan opiniones, sentimientos, deseos, sin ejercer presiones ni maltratar, mucho menos agredir a nuestros hijos. Los padres asertivos actúan con respeto hacia sus hijos, refuerzan actitudes positivas en ellos, potencian su estima personal y disminuyen las posibilidades de conflictos con ellos.
Después de múltiples episodios conflictivos con nuestros hijos, hemos entendido que la relación con ellos crece y se potencia a partir de la cercanía, tanto física como emocional y afectiva; ello lo logramos con la práctica de conductas de tipo asertiva. Sabemos que estamos siendo asertivos cuando no somos ni permisivos, ni autoritarios, es decir, que sabemos decir NO sin groserías, cuando lo que piden los hijos no se les debe conceder; cuando no tenemos reparo ni temor en expresar lo que estamos sintiendo; cuando sabemos que ellos no se sienten atemorizados por lo que decimos o hacemos, en fin, cuando hay cercanía física, emocional y afectiva, estamos pendientes y conocemos de sus necesidades, alegrías y tristezas; así se fortalece la confianza, la sinceridad, la transparencia, el respeto y la tolerancia, lo cual nos convierte en los padres que ellos quieren tener; nosotros sentimos que somos los amigos que queremos ser de nuestros hijos.
Amiga, amigo, nuestro deber con los hijos es guiarlos, formarlos en principios y valores para que les vaya bien en la vida. Si estamos practicando conductas pasivas o agresivas con los hijos, decidamos cambiar a conductas asertivas; posiblemente no sea fácil, pero con Jesús se puede. Invítelo a morar en Ud. para que le dé el poder de cambiar, busque ayuda profesional para que le indiquen cómo hacerlo. Diríjase a Él y dígale: “Jesús mío yo le acepto como mi Señor y Salvador, le pido que me ayude a renovar mi entendimiento, a transformar mis conductas; quiero ser asertivo(a) en la relación con mis hijos, y formarlos en principios y valores para que sean personas exitosas y de bien”.

viernes, 17 de enero de 2014

EDUCACION NICARAGUENSE DEBE REPLANTEARSE.


  • Es necesario revisar los currículos desde preescolar hasta quinto año



2,969 bachilleres se prematricularon en los tres recintos de la UNI (Managua, Estelí y Juigalpa), de los cuales 2,600 se presentaron a realizar el examen de matemáticas.
LA PRENSA/ M. ESQUIVEL



Rezaye Álvarez M.


Los resultados de los exámenes de admisión de la Universidad Nacional de Ingeniería (UNI), donde solo aprobaron 203 de los 2,600 estudiantes que se presentaron a la prueba, evidencia la necesidad de diseñar un sistema educativo de calidad.

Así lo consideró Ernesto Medina, presidente del Foro Eduquemos, quien aseguró que los resultados obtenidos en la UNI “son una historia que ya la conocemos. Todos los años ha sido lo mismo y se debe a que no hemos entrado a analizar y corregir el problema de fondo”.

Para la experta en educación Vanessa Castro, “el problema se arrastra desde primaria, porque si un estudiante no tiene competencia en el dominio de la lectura y la lógica de la matemática, llega a secundaria con deficiencia”.

Según Medina, la cantidad de reprobados es producto de “un problema estructural que tiene que ver con el currículo de matemática desde preescolar hasta quinto año y luego en la universidad, con la formación de los maestros que imparten la clase, que está desfasada y no corresponde con las necesidades actuales”.

Para este año, la UNI dispone de 1,500 cupos pero fueron 2,600 estudiantes los que realizaron el examen de admisión. Solo 203 pasaron.

Los otros 1,297 cupos serán llenados por estudiantes que no pasaron el examen de admisión.

El presidente del Consejo Nacional de Universidades (CNU), Telémaco Talavera tuvo una visión optimista.

Dijo que si bien la cantidad de aprobados “no es hasta donde aspiramos llegar, estamos avanzando en la dirección correcta y con resultados concretos”. El año pasado pasaron 136 de 2,400.

Para Castro, que solo el 7.64 por ciento de los estudiantes que realizaron el examen hayan aprobado es preocupante “porque uno espera que al menos el 40 por ciento pase”.

Sobre el porqué de esos resultados, Talavera aseguró que “los resultados de la educación son multicausales”, y en estos pueden incluirse aspectos como las condiciones de la familia, comunidad y centro de estudio, en cuanto a sus condiciones de infraestructura física, condiciones académicas, curricular, así como las condiciones propias del estudiante.

Además, el presidente del CNU reconoció que es necesario “ hacer una mejora y actualización pedagógica didáctica”.

Medina coincidió en este aspecto y aseguró que es necesario un programa de fondo que replantee el currículo de matemática y cómo se están formando a los maestros.

Al momento de dar los resultados, el secretario general de la UNI, Diego Muñoz, reconoció que estos son parte de un proceso lento, sobre esto, Castro coincidió con él y aseguró que “no se puede resolver un problema que se presentó hace tres años, con muchachos que ya vienen con deficiencias”.

CURSOS REMEDIALES


El actual problema educativo que enfrenta Nicaragua, según Medina, no se va a solucionar “a través de cursos remediales, cortos o de preparación a examen”.

Para Medina, sería un error enfocarse en eso, porque tal vez el porcentaje de aprobados sería mayor, “pero detrás de eso van a haber muchachos que no van a saber de matemática y es lo que nos debe de preocupar”.

Medina estima necesario “tratar de resolver realmente el problema”, porque “estamos viviendo en una sociedad donde la economía y el progreso están basados en la ciencia y la tecnología, y esto (los resultados) es un desastre para el país”.

viernes, 2 de agosto de 2013

Convertir el aprendizaje como maestro, en enseñanza como docente


La formación docente, de quien hace de su vida enseñar, se fundamenta en un saber que acompaña a todo su quehacer humano y profesional. Paulo Freire lo definió así “Saber que enseñar no es transferir conocimiento, sino crear las posibilidades para su propia producción o construcción”.
El proceso educativo en su eje principal se mueve en esa dirección. Posibilitar la construcción del conocimiento, activando los aprendizajes que conducen y se concretan en el conocimiento amplio y diverso que abarca todo el potencial de la persona para su construcción, autoafirmación, desarrollo y proyección en la sociedad.
Es preciso insistir: este saber necesario al profesor – que enseñar no es transferir conocimiento, requiere ser aprehendido, hecho suyo, por él y por los educandos y hacerlo constantemente testimoniado y vivido, se trata de un saber en permanente accionar, aplicación y renovación.
Al hablar de construcción del conocimiento abierto a su extensión, ya el maestro y maestra están envueltos en ella y en esa construcción deben estar envolviendo a los estudiantes mediante la interacción y participación mutuas.
Este saber clave y pedagógicamente original se fundamenta y se hace presente en el ser y naturaleza del ser humano en cuanto ser inconcluso, consciente de su inacabamiento y de su perfeccionamiento, es decir, de poder superar ese inacabamiento. En nosotros maestros y maestras, la conciencia del inacabamiento nos hace responsables y por tanto educables en un permanente movimiento de búsqueda encarnada en un mundo, su contexto e historia. Sería una contradicción que si inacabado y consciente de su inacabamiento, por tanto responsable y educable, el maestro no se insertará en este movimiento del mundo y de la historia como parte importante de su destino.
Quiere decir que no es la educación la que nos hace educables, sino que es la conciencia de la inconclusión la que genera la educabilidad del ser humano y algo aplicable también al maestro.
Ahora la educabilidad original del ser humano se ha hecho educación, proceso de enseñanza-aprendizaje en la que toda persona se convierte en sujeto de la construcción de su conocimiento, valores, competencias que la autoafirmen como persona y como ciudadano.
Somos pues personas determinadas y programadas, pero para aprender, ejercitamos tanto más y mejor nuestra capacidad de aprender y de enseñar cuanto más nos hagamos sujetos de nuestro aprendizaje, pero haciendo efectivo el principio de que enseñar no es transferir conocimientos sino crear las condiciones para su propia producción y construcción, vale decir, para hacer del estudiante sujeto de su propia formación, en tanto se le proporcionen oportunidades cognitivas, psicoafectivas y psicosociales para su autoaprendizaje que despliegue todo el potencial y diversidad que posee la persona humana en su totalidad de persona.
Siempre resultará difícil, pero aleccionador contar con todos los elementos que necesita el proceso de enseñanza aprendizaje para crear las oportunidades que cada profesor y estudiante necesita para construir los conocimientos diversos que activan su formación.
La educación como ciencia presenta un desarrollo impresionante a la par que conjuga el aporte de muchas ciencias con sus respectivos métodos y didácticas especiales.
No obstante, la posibilidad de crear las oportunidades para producir y construir los conocimientos en el proceso enseñar-aprender, está en proporción directa a la formación inicial y continua de los maestros, profesores y docentes. De la calidad y pertinencia de esa formación proyectada dependerá la creación de oportunidades en el estudiante para construir y no solo transferir sus conocimientos según piensa Paulo Freire.
El pensamiento de Freire, es sobre todo válido y muy importante, en el propio proceso de formación de los maestros. Esa experiencia y práctica pedagógica en producir y construir sus conocimientos, vale decir, el conjunto de los diferentes saberes, habilidades y destrezas creativos en su proceso de formación docente constituye la mejor forma de activar una docencia orientada al autoaprendizaje de los estudiantes como sujetos de su propia formación. Es convertir el aprendizaje como maestro en enseñanza como docente.

domingo, 24 de marzo de 2013

Así consigue Finlandia ser el número uno en educación en Europa


Los niños finlandeses de hoy estarán el día de mañana entre los profesionales más preparados del mundo. No lo predice ninguna bola de cristal, lo auguran datos objetivos. Desde que la OCDE comenzara en el año 2000 a elaborar su informe PISA, Finlandia ha acaparado los primeros puestos del podio en Europa por su excelente nivel educativo.

Apenas un 8% de los alumnos finlandeses no terminan sus estudios obligatorios (en España uno de cada tres jóvenes dejan sus estudios antes de acabar la enseñanza secundaria). Dispuesto a dar con la clave del éxito finlandés, el psicólogo escolar y entonces director del colegio Claret de Barcelona, Javier Melgarejo, comenzó a estudiar su sistema educativo hace más de una década. Su primera sorpresa fue constatar que a los 4 y 5 años menos de la mitad de los niños finlandeses acuden a guarderías y no empiezan el colegio hasta los 7 años. Dos años después, sus puntuaciones son mejores que el resto de los países estudiados por la OCDE.

Durante los primeros seis años de la primaria los niños tienen en todas o en la mayoría de las asignaturas el mismo maestro, que vela por que ningún alumno quede excluido. Es una manera de fortalecer su estabilidad emocional y su seguridad. Hasta 5º no hay calificaciones numéricas. No se busca fomentar la competencia entre alumnos ni las comparaciones.

La educación gratuita desde preescolar hasta la universidad incluye las clases, el comedor, los libros y hasta el material escolar aunque si alguien lo pierde está obligado a pagárselo. La jornada escolar suele comenzar sobre las 8,30-9 de la mañana hasta las 3 de la tarde, con el paréntesis del almuerzo a las 12-12,30 horas. En total, suman 608 horas lectivas en primaria, frente a las 875 horas de España, con deberes en casa que no son excesivos. ¿Cómo consiguen mejores resultados en menos tiempo?

«El éxito finlandés se debe a que encajan tres estructuras: la familia, la escuela y los recursos socioculturales (bibliotecas, ludotecas, cines...)», explica Melgarejo. Los tres engranajes están ligados y funcionan de forma coordinada. «Los padres tienen la convicción de que son los primeros responsables de la educación de sus hijos, por delante de la escuela» y complementan el esfuerzo que se hace en el colegio.

«En Finlandia el 80% de las familias van a la biblioteca el fin de semana», añade el psicólogo escolar catalán, para quien este estímulo de la lectura en casa resulta fundamental. El sistema social finlandés contribuye con numerosas ayudas oficiales a las familias, que pueden conciliar su trabajo y la atención a sus hijos.

Existe una herencia cultural luterana basada en la responsabilidad que fomenta la disciplina y el esfuerzo, a la que también acompaña una climatología que empuja a encerrarse en casa, pero estos factores también están presentes en otros países vecinos, como Suecia o Dinamarca, que disfrutan de mayor nivel económico y sin embargo figuran varios puestos por debajo en PISA. «No son las variables socioeconómicas las determinantes», subraya Melgarejo.

De maestros, los mejores
La diferencia radica en la elevada calificación académica del profesorado en Finlandia, principalmente en educación primaria. «Los finlandeses consideran que el tesoro de la nación son sus niños y los ponen en manos de los mejores profesionales del país», destaca el exdirector del colegio Claret de Barcelona.

Los mejores docentes se sitúan en los primeros años de enseñanza, donde se aprenden los fundamentos de todos los posteriores aprendizajes. Se considera que hacia los 7 años el alumno se encuentra en la fase más manejable y es cuando realiza algunas de las conexiones mentales fundamentales que le estructurarán toda la vida. Por eso, se considera esencial seleccionar a quien ayudará en este proceso.

Para ser maestro se necesita una calificación de más de un 9 sobre 10 en sus promedios de bachillerato y de reválida y se requiere además una gran dosis de sensibilidad social (se valora su participación en actividades sociales, voluntariado...). Cada universidad escoge después a sus aspirantes a profesores con una entrevista para valorar su capacidad de comunicación y de empatía, un resumen de la lectura de un libro, una explicación de un tema ante una clase, una demostración de aptitudes artísticas, una prueba de matemáticas y otra de aptitudes tecnológicas. «Son las pruebas más duras de todo el país», asegura Melgarejo. Al proceso de selección le sigue una exigente licenciatura y periodos de prácticas.

No es de extrañar que los profesores estén muy bien considerados socialmente en Finlandia. «Es un honor nacional ser maestro de Primaria», aseguró el pasado 25 de septiembre en Madrid Jari Lavonen, director del Departamento de Formación al Profesorado de la Universidad de Helsinki.

Harri Skog, secretario de Estado de Educación de Finlandia desde 2006, resumía en una frase la importancia de este proceso: «La educación es la llave para el desarrollo de un país». Por eso el país nórdico dedica del 11 al 12% de los presupuestos del estado y los ayuntamientos a financiar este modelo de educación. «Es una política inteligente que les está dando fruto», considera Melgarejo, sin las presiones de Corea o Japón, otros países destacados en PISA.

viernes, 1 de marzo de 2013

FORMACIÓN CONTINUA EN LINEA EN NICARAGUA.



El viernes 15 de febrero, el MINED inauguró el portal educativo Nicaragua educa, y en él, el sistema de formación continua de docentes en línea, es decir, un servicio de formación en línea multidisciplinar, flexible y abierto cuyo propósito es brindar una oportunidad de actualización docente en el marco de la sociedad de la información y del conocimiento.
Un gran paso respecto al pasado y uno pequeño pero significativo e innovador de importantes resultados de cara al presente y futuro de nuestra educación.
Todos conocemos que las tecnologías de la información y comunicación TIC, constituyen un eje de creciente importancia para el ejercicio de las políticas públicas y particularmente para la educación en la perspectiva de los aprendizajes debido a su incidencia, flexibilidad y manejo personalizado en el hogar o centro de trabajo.
En nuestro caso, al iniciar la formación y permanente actualización de nuestros maestros y maestras con la modalidad virtual en línea, trascendemos con creces las metodologías utilizadas hasta el presente en nuestro sistema educativo sistemático formal y otorgamos a los maestros muestras de un trato especial acorde con su misión y trabajo.
Sin pretender explicar el método y en el entendido que su aplicación estará acompañada a una capacitación técnica específica para los usuarios de la misma, es provechoso entender las particularidades y beneficios que aporta a la formación de los maestros a través de sus aprendizajes con la ayuda de la tecnología generalizada en el mundo moderno que vivimos.
Tradicionalmente la formación y actualización de nuestros maestros ha sido presencial. La formación en línea hace que el proceso de aprendizaje llegue al maestro en vez de que éste se desplace donde se inicia y desarrolla el proceso de formación y actualización como ha sido costumbre.
De esta forma desaparecen las distancias, el tiempo y lugar lo escoge el maestro, de forma que además de administrar su tiempo de aprendizaje el maestro administra también su concentración, condición tan necesaria en su proceso de aprendizaje personalizado.
Es una nueva forma de aprender, uno consigo mismo, frente a una pantalla que le habla y le señala el camino a seguir como un acompañante, como un amigo.

La formación virtual en línea deja en los maestros junto a su aprendizaje formativo dos enseñanzas altamente significativas para su desempeño como educador y pedagogo.
Al manejar su proceso de aprendizaje y adueñarse reflexivamente de su propia experiencia de aprender se entrena explícitamente para desarrollar su labor de docente y de pedagogo con una nueva visión y acción en su relación con los estudiantes. Desde su experiencia de estudiar y de aprender puede enseñar a estudiar y a aprender a sus estudiantes de manera más expedita, profunda y personal.
Por otra parte la formación en línea hace que el maestro se constituya en pedagogo de sí mismo como sujeto de autoaprendizaje formativo, algo que podrá aplicar con mayor facilidad y éxito en el aula de clase, puesto que su acción respecto al estudiante es ayudar a este a ser sujeto de su aprendizaje formativo.
Se trata pues del proceso de la formación personal del maestro a la vez que aprende a proyectarlo y concretarlo en beneficio de sus estudiantes en el aula de clase siempre en la perspectiva de la calidad.
En fin, el proceso de aprendizaje virtual en línea amplía las fronteras educativas del maestro, pues se convierte en miembro activo de una sociedad moderna y está preparado para participar activamente en ella, adquiriendo otra dimensión en la sociedad del conocimiento.
A quienes están familiarizados con las ventajas de la tecnología, les puede parecer natural e incluso sin mayor relevancia que el MINED inaugure un sistema de formación y actualización del magisterio nacional en línea.
No obstante, creemos que esta decisión supone un gran paso respecto a los métodos de formación del pasado y un pequeño paso aunque estratégico e innovador para el presente y futuro de la formación y actualización de nuestros maestros y maestras.
Siempre resulta agradable constatar que toda innovación para mejorar los distintos factores que en el sistema educativo confluyen en el proceso de enseñanza – aprendizaje, se traduce en calidad de la educación, activo insustituible para el desarrollo del país.

viernes, 16 de noviembre de 2012

La escuela a prueba: el clima escolar


El contexto externo a la escuela, las repercusiones de este contexto en su interior institucional y pedagógico los cambios originados en la propia educación, exigen un clima escolar psicoafectivo y psicosocial nuevo, capaz de mantener el estatus original de la escuela para garantizar el desempeño cualitativo de los estudiantes y profesores en su formación educativa, humana y social.
Constatamos con absoluta evidencia que lo que sucede en la sociedad se siente en la escuela.  Cambia la familia, la estructura social, la cultura, el mercado de trabajo, las ciencias, la tecnología y aunque la institución escuela parezca conservar en formato fundacional, se produce un cambio en algo intrínseco a ella y su función educativa.  En la escuela, junto a los elementos positivos que la innovan y perfeccionan en su dimensión pedagógica y de gestión, entran la pobreza, la exclusión social, las culturas juveniles y adolescentes, la violencia, la inseguridad, la droga, el sexo, el compañerismo, el altruismo, la amistad.
Esta invasión de la sociedad es una de las novedades en la agenda actual que pone en tela de juicio muchos dispositivos y modo de hacer las cosas en las instituciones escolares: el currículo, los métodos, formas y tiempos del aprendizaje, las relaciones con la autoridad y entre los distintos sujetos del centro escolar.  Todo ello dificulta la función original de la escuela, de su gestión y del proceso de enseñanza aprendizaje afectado por circunstancias especiales sean estas beneficiosas o negativas.
Es fácil constatar que algunas de las intenciones del currículo prescrito en disciplinas, tiempos, evaluaciones y resultados no son debidamente atendidos por la necesidad de hacer frente a aspectos que exigen nuevas formas de actuar frente al impacto de las influencias que sacuden la razón de ser de la escuela tradicional.
A este respecto se habla del currículo oculto, desde la perspectiva de quienes participan en el proceso educativo.  Cambia el contexto formativo real tanto para maestros como para estudiantes.  A partir de esa invasión de la sociedad los estudiantes, se apropian de diversos conocimientos, valores, experiencias y formas de vivir que también comparten desde su función los maestros.
Todo ello pone en alerta a la institución escolar con la enorme responsabilidad de discernir sobre su funcionamiento actual sometido a las ventajas que entrañan las influencias y cambios que afectan positivamente al proceso educativo escolar, y las afectaciones claramente negativas que invaden su interior y desbalancean, por no decir impiden, desarrollar adecuadamente su necesaria acción de educar con calidad.
En medio de esta búsqueda de autoafirmación actual de la escuela como pieza clave de la sociedad, existe un aspecto muy importante que es necesario asegurar en el movimiento de la vida de la escuela y en la manera de actuar de sus miembros.  Estudios recientes indican que el clima escolar es la variable que mayor influencia ejerce sobre la formación y desempeño de la comunidad educativa y del rendimiento de los estudiantes.
Lo que era posible percibir intuitivamente, ahora se manifiesta más abiertamente: cuando las escuelas logran generar ambientes  respetuosos, acogedores y positivos, estos hacen una contribución substantiva para neutralizar las influencias negativas del exterior a la escuela y favorecen directamente el desempeño educativo de los estudiantes como sujetos de sus aprendizajes, conocimientos, destrezas, habilidades, competencias y valores.
Si bien los factores socioeconómicos tienen una poderosa influencia  en el rendimiento escolar, las variables asociadas a la escuela, como la creación de un clima escolar acorde con un proceso educativo de calidad es esencial  para el aprendizaje de los estudiantes.
El clima escolar se mide por la calidad ambiental de satisfacción o malestar que encuentran  los sujetos al trabajar juntos en la escuela, lo que se percibe y comparte emocionalmente en términos grupales y colectivos, en este caso institución educativa – familia, directores, maestros, estudiantes.
En el contexto actual complejo, real y rico, la dificultad de neutralizar y superar la invasión negativa de la sociedad, resulta muy difícil, pero la propia escuela, la comunidad educativa, la comunidad de aprendizaje sí tiene la capacidad, la sabiduría y la experiencia para generar un clima psicoafectivo y psicosocial propicio, un clima escolar apropiado para garantizar con éxito el trabajo educativo de la escuela.  Este clima está en gran medida al alcance de la escuela.

Juan B. Arríen


viernes, 2 de noviembre de 2012

El ser humano y la persona en perspectiva educativa


Como seres humanos todos somos iguales, como personas todos somos diferentes. La educación conjuga y armoniza estas dos dimensiones. Su base es el ser humano, su finalidad cada persona.
La educación está inserta en el ser humano pues no es otra cosa que el sacar y desplegar lo que es y tiene dentro de sí como ser humano. Por eso a la educación se la cataloga como derecho humano fundamental, es decir un derecho propio, hecho unidad con el ser humano.
La educación tiene que ver con todo el ser humano, en cuanto humano, con la materia (energía cósmica) y con el espíritu más allá de la materia, en la materia.
Por eso, la educación es un proceso de todo ser humano, en el que coincidimos todos, porque en un sentido propio todos lo cargamos como algo común a todos.
Así aprendemos a leer y escribir, a pensar con lógica ejercitando las matemáticas, el lenguaje hace factible la comunicación para entendernos. Desde estos cimientos se empieza a construir nuestra vida escolar y educativa la que en su desarrollo compartido, va encontrándose con la física, biología, historia, sociología, filosofía; las TICS; es decir, con todo lo que denominamos currículo o programa de estudios. He ahí el común denominador de nuestro crecimiento por la ruta de la educación. El quehacer educativo se organiza como un sustento común para todos desde el ser humano para el ser humano.
El ser humano, como ser compartido ontológicamente por todos, se encarna en cada persona con su identidad propia, se hace persona, se personaliza y en esta particularidad de cada persona es dónde y cómo se desarrolla el proceso educativo, es en esta dimensión de persona donde radica y se despliega el proceso educativo, la construcción de la persona, la autoafirmación como personas y el crecimiento de cada personalidad.
De ahí que el proceso educativo como tal se origina en cada persona, (en su potencial y calidad de dicho potencial), termina en cada persona (en su construcción, autoafirmación y desarrollo) y como tal se trasciende a sí misma por su esencia y realidad intrínsecamente social y comunicativa creando la comunidad de aprendizaje en la interacción social.
De ahí que en pedagogía prive la dimensión de persona, con su identidad propia, con su capacidad propia, con su ritmo propio recorriendo el espacio de los conocimientos, actitudes, destrezas, habilidades, hábitos y valores, activando la estructura psicoafectiva de la persona en sus diferentes manifestaciones, de motivación, comunicación, creatividad, autoestima, etc. y proyectándose al ámbito psicosocial en comunicación e interacción con las otras personas conformando la vida ciudadana.
En el ser humano radican sus derechos que son iguales para todos como lo son las responsabilidades correspondientes, pero tanto los derechos como las responsabilidades tienen un carácter eminentemente personal.
Los aprendizajes, competencias y valores son producto de un proceso y esfuerzo personales pero adquieren sentido verdadero en la colectividad humana organizada que llamamos ciudadanía.
La educación en el contexto humano y social actual pretende alcanzar dos grandes objetivos, la formación para el trabajo y la construcción de la ciudadanía, en otras palabras, la educación para la vida real. El trabajo como realización personal y finalidad social y la ciudadanía como espacio activo compartido de una ciudadanía proactiva.
En el fondo el gran reto de la educación es armonizar el ser humano que somos todos con la persona que somos cada uno, porque la posibilidad real de la educación está en la naturaleza humana, pero su realización está en cada persona.
Todo el aparato educativo está visualizado y organizado desde una perspectiva general donde entramos y cabemos todos, pero el proceso enseñanza- aprendizaje se realiza en una perspectiva personal, individual.
El reto educativo parece ubicarse en la interacción de personas de forma que el ser humano encuentre su salida pedagógica en cada persona pero formando un universo de personas con identidad propia y con sociabilidad intrínseca necesaria para hacer de cada identidad un elemento de universalidad. Este es, según mi opinión el trasfondo de las diversas teorías y enfoques de las grandes corrientes filosóficas, sociológicas y pedagógicas de la historia humana en las que se han alimentado los procesos formales, no formales e informales del proceso educativo universal.