lunes, 8 de octubre de 2012

SOBRE LA REFORMA EDUCATIVA EN NICARAGUA

Ahora que el CNU y representantes del Gobierno central han admitido la necesidad de una reforma curricular en la educación superior, obliga al MED realizar ajustes y revisiones para una oportunidad histórica en Nicaragua. Algunos estudiosos nacionales iguales que la Unesco consideran que todos los subsistemas educativos deben educar para:


1- Formar valores; tarea esencial del proceso educativo, de ella depende que el niño de hoy se convierta en ciudadano de bien; en profesionales, técnicos y obreros solidarios con su familia y su comunidad. Valores que tengan como ejes los derechos humanos, el tema del género, la protección del medioambiente, el respeto por las ideas ajenas, la paz personal, la comprensión internacional y el amor al trabajo y a las personas.

2- Desarrollar conocimientos útiles, científicos y técnicos; conocimientos para razonar, para resolver problemas, para crecer internamente. Conocimientos relevantes, importantes y pertinentes, con aprender para la vida; el conocimiento como realización de un ser humano que depende de su capacidad para comprender y adaptarse al mundo que lo rodea y a su mundo interno, conocimiento para la buena comunicación con palabras agradables, alegres, de cariño y de amor. Para encontrar nuevos conocimientos, procesarlos e interiorizarlos.

3- Preparar para la participación; hacer uso del derecho a participar en las decisiones que toman las autoridades y que afectan su vida. No la indiferencia, ni el miedo a hablar y participar; preparar para influir y mejorar los partidos políticos, los programas públicos y a los actores que toman decisiones a niveles nacional y local a ser miembros de una asociación en grupos culturales, religiosos, recreativos. Nada de individualismo egoísta e insensible, la soberanía reside en la participación del pueblo.

4- Formar para el trabajo. Del trabajo se debe derivar no solo el sustento, sino la certeza de ser útil y necesario; y de la seguridad de ocupar un lugar propio en este país y en esta época. Como trabajador tener como visión constructiva y positiva del momento histórico y las demandas laborales como obrero calificado como técnico básico medio o superior; como especialistas en refinerías, puertos y puentes; especialistas y trabajadores en procesos industriales de la carne, del café, frijoles, plantas; en procesos de nuevos equipos tecnológicos, de sistema de comunicaciones y moderna red ferroviarias.

Las empresas nacionales y extranjeras necesitan obreros y técnicos clasificados y ven a nuestros egresados universitarios carentes de habilidades y capacidades para los cargos, empezando por el manejo de un idioma extranjero y de la tecnología de la información.

Nicaragua aún es una nación de niños y adolescentes, pero esta situación ha comenzado a cambiar: los niños han comenzado a disminuir y en jóvenes aumenta y dentro de 30 y 40 años empezaremos a envejecer notoriamente. Es una obligación y una responsabilidad histórica atender laboralmente a los jóvenes y adultos en capacitaciones, oficios y profesiones.


viernes, 21 de septiembre de 2012

Los ejes en el proceso enseñanza-aprendizaje


Los sistemas educativos reciben día a día nuevas demandas en consonancia con los avances de la ciencia, la cultura, la sociedad, la globalización, las TIC, etc. teniendo que dar respuesta pedagógica pertinente con nuevas formas metodológicas y didácticas.
En este contexto se ha dado mucha importancia pedagógica a los denominados ejes sean estos transversales o tangenciales sin desestimar la centralidad que exige por ejemplo, el tema de los derechos humanos.
Sobre los ejes transversales se ha hablado y practicado mucho haciendo por ejemplo que las denominadas nuevas sensibilidades educativas tales como los derechos humanos, el medio ambiente, la equidad de género, la cultura de paz o la interculturalidad atraviesen la matriz del currículum y consiguientemente están presentes de forma creativa en las diferentes disciplinas. Pese a su valor pedagógico los ejes transversales no siempre encuentran la exigencia propia en determinadas materias, precisamente por considerarlas como algo añadido y no sustancial a su carácter científico. Sin embargo siguen siendo un recurso pedagógico de gran incidencia en los procesos de aprendizajes. Ya tienen carta de ciudadanía en la pedagogía moderna. No así respecto a los ejes tangenciales, es decir aquellos que sin una especificidad que conforme una unidad como los derechos humanos, no obstante contienen, activan y despliegan elementos educativos generales y de gran impacto en el proceso de formación de un estudiante debido a la integralidad de aspectos que lo afectan en el ámbito psicoafectivo y psicosocial.
Algunos ejemplos clarifican la naturaleza e influencia educativa de los ejes tangenciales.
Recientemente se realizaron en Londres las Olimpiadas tanto de atletas con todas sus facultades intactas como las de aquellos que tienen alguna limitación humana, sea física o mental. Respecto a la primera, los récords de Phelp o Boy generan enorme admiración, cierto tipo lejano de modelo a imitar a la par que traslucen cierto reto o envidia sana muy profunda. En el fondo se evidencia que para llegar a esos niveles se ha desplegado el gran potencial que posee la naturaleza humana en forma de factores educativos, el esfuerzo, la disciplina, asumir una meta que alcanzar, el sacrificio, la integración con el técnico, etc. a los que en los deportes de conjunto se añaden el trabajar, gozar, sufrir, compartir en equipo. Son aprendizajes importantes.
Los juegos paralímpicos dejan múltiples lecciones que en conjunto constituyen el ideal educativo de la superación. En una entrevista a un atleta que había participado en una olimpiada normal y ahora lo hacía con alguna limitación física, el periodista le preguntó ¿Qué diferencia existía entre participar en una y otra olimpiada? Él contestó: El deporte, el atletismo es el mismo se nutre de esfuerzo, disciplina, dedicación, creer en uno, ponerse una meta, etc. pero cuando uno posee una limitación tienes que apelar más a tu espíritu, este es distinto, es superior, es supremo, mi medalla es el producto de más espíritu.
Los juegos olímpicos y paralímpicos constituyen un verdadero ejemplo de eje educativo tangencial.
Hace una semana se celebró y trasmitió por televisión el desfile central de los centros educativos haciendo honor a las Fiestas Patrias. Aparte de los factores más relacionados con los factores educativos como el sentido de patria, la organización, el orden, la belleza, la presentación, etc., el desfile de este año se convirtió en un eje educativo de carácter tangencial muy importante pues integró en un acto continuado la expresión y concreción de grandes valores que dan vida y sustentan los fines educativos de una persona.
No hay duda que los ejes tangenciales se introducen en el núcleo mismo del proceso educativo global.
Más allá o acá del sentido de la educación informal el eje educativo tangencial tiene la característica de introducirse de múltiples formas en el núcleo mismo de los procesos educativos. Muchos de estos ejes están a nuestro alcance, pero no estamos acostumbrados a extraer su valor educativo porque frecuentemente reducimos el eje tangencial a un espectáculo, una diversión, un acontecimiento, un pasatiempo que se reduce a un momento fugaz. El eje educativo tangencial tiene un sentido educativo penetrante que se hace parte de nuestra estructura psicoafectiva y psicosocial claves en el proceso educativo.

lunes, 27 de agosto de 2012

LOS APRENDIZAJES DIFERENCIADOS.





Múltiples indagaciones manifiestan que el fracaso escolar es una realidad. Mientras que en Europa cuesta aceptar esta verdad, en Estados Unidos el malestar de los estudiantes está siendo objeto de una honda investigación. Se ha llegado a la determinación de que el fracaso escolar de los muchachos se debe a que los planes docentes se utilizan por igual para chicos y chicas, sin cuidar las exigencias de cada sexo.

Esta imparcialidad ha beneficiado a las niñas. La instrucción, la conducta y la afectividad han provocado una feminización o acomodo a los gustos, destrezas e inclinaciones de las mozas. La hegemonía de lo femenino produce desengaño y apatía en los niños.

El enigma empeora ante la falta de patrones masculinos de referencia. Si en el hogar es la mamá quien instruye a la prole, en el colegio la enseñanza está feminizada: casi el noventa por ciento de los educadores de los liceos americanos son profesoras.

A diferencia de lo que sucede en Europa, en Estados Unidos, está emergiendo un clima de opinión propicio a la enseñanza diferenciada. El Departamento de Educación aprobó la instauración de centros públicos por sexos. Existen más de 500 colegios públicos con aprendizaje diferenciado.

Estos centros aplican procedimientos pedagógicos diferentes para cada sexo, aunque los objetivos sean los mismos. Varios informes manifiestan que los chavales precisan jerarquía, método, emociones impetuosas, que se les propongan retos, dureza, comparación, pugna; factores que se han eliminado del sistema escolar.

Una de las iniciativas de mayor alcance ha sido la inauguración de centros públicos para chavales, donde gran parte de los educadores son varones. Los pedagogos, saben cómo canalizar el arranque masculino que se manifiesta en las pujanzas de los chicos. Una oportunidad para instruirse, en lugar de entenderlo como un mal proceder que debe ser abolido.

En la Declaración Universal de los Derechos Humanos se declara que “los padres tendrán derecho preferente a escoger el tipo de educación que habrá de darse a sus hijos”. Son los progenitores y no el Estado los titulares del derecho a la formación de su prole.

jueves, 19 de julio de 2012

LOS ACTORES FUNDAMENTALES EN LA EDUCACIÓN DEL DISCENTE.




La educación del país es una tarea compleja y ardua que requiere del concurso de diversos actores. Los padres y madres de familia juegan un rol de primer orden. Su papel educador también reviste gran complejidad, tanto al realizarlo en el hogar, como proyectándolo en el centro educativo de sus hijos, para configurar su identidad y personalidad, incorporando saberes cognitivos y emocionales que les preparen para una participación ciudadana crítica y efectiva.
La familia constituye el espacio educativo por excelencia, en tanto los saberes y valores que transmite a sus hijos, constituirá el principal resorte vital a lo largo de su vida. Como célula fundamental de identidad, interacción y aprendizaje, representa el escenario privilegiado para proporcionar a los hijos un acervo amplio de experiencias afectivas y cognitivas. Esta educación no formal e informal representa el lado más preciado del desarrollo de la niñez y juventud, por tener una impronta profunda en sus vidas. De ahí que las actitudes y valores que padres y madres modelen cada día ante sus hijos e hijas, se constituyen en su principal patrimonio, impregnándoles su identidad, personalidad y carácter.
Cuando esta herencia trascendental resulta trastocada por la separación, desunión y descuido de padres y madres, pronto se develarán sus consecuencias negativas en los valores y personalidad de sus hijos, proyectándose en el centro educativo con un peso específico no siempre comprendido por directores y docentes.
Los currículos educativos representan el proyecto de vida educativa a desarrollar por los centros, constituyéndose en los mediadores fundamentales entre maestros y los estudiantes. Sin embargo, comprometen muy poco a padres y madres, haciendo recaer todo el peso educativo en los docentes.
Cada día la acción educativa de los centros educativos se reviste de mayores tensiones, sobrepasando las capacidades docentes que interactúan a diario en las aulas. La globalización y los acelerados cambios que se producen en el conocimiento y la tecnología, ubican a los maestros en gran desventaja, por cuanto no tienen acceso amplio a la tecnología y al conocimiento actualizado.
Tal rezago y complejidad se acrecientan, cuando su soledad se intensifica al no contar con la participación de los padres de familia.
Frente a las dificultades que envuelven la educación, son pocos los padres que deciden apoyar la labor de la escuela interactuando con sus maestros, prefiriendo la mayoría desresponsbilizarse de su participación, sin pensar en las tristes consecuencias que ello causará en sus hijos.
La experiencia que el Ideuca viene desarrollando en diversos estudios y programas de innovación educativa, dejan al desnudo esta problemática, proporcionando aprendizajes que alimentan el haber teórico y práctico del conocimiento educativo.
La esencia de estos saberes construidos evidencia que, pretender mejorar la calidad de nuestra educación, guarda estrecha relación con la calidad con que la familia participa en el centro educativo.
Resulta interesante constatar que, aquellos centros educativos que logran dinamizar y movilizar a los padres involucrándoles como colaboradores directos en la educación de sus hijos, son los que ofrecen mejores resultados en la calidad de los aprendizajes. Por el contrario, aquellos que presentan mayores déficits de calidad reflejan, muy bajos niveles de participación familiar.
Algunas acciones interesantes que los centros de avanzada realizan proporcionan claves significativas:
-Mejora el aprendizaje de la lectura y escritura cuando los padres participan en reuniones con los docentes y aprenden a aplicar en casa los refuerzos necesarios.
-Organizan a padres y madres en la comunidad y reúnen a niños y niñas para reforzarles aprendizajes de lectura, escritura, matemáticas, etc.
-Invitan a padres y madres para apoyar a los maestros en el aula con experiencias interesantes de aprendizaje.
-Los padres apoyan cada día a sus hijos en casa con las tareas, ayudándoles a leer y escribir con corrección, siguiendo las orientaciones de las maestras.
-Directores y docentes inciden para que sus alumnos modifiquen sus hábitos nutricionales, eliminando comida “chatarra”, a la vez que involucran a los papás en el proceso. Un estudio reciente del Ideuca demuestra que la desnutrición y obesidad de niños menores de cinco años son preocupantes.

Rafael Lucio Gil 


viernes, 29 de junio de 2012

Maestro, educador, pedagogo


     EL MAESTRO DE MAESTRO  EL CHINANDEGANO JOSE  LAZARO SANCHEZ
En sentido ontológico o del ser, toda las personas somos iguales pero cada quien tenemos nuestra propia identidad que nos hace diferentes.
Como personas distintas y a la vez iguales poseemos dignidad, libertad y sociabilidad, a la par que necesitamos de justicia, satisfacer nuestros derechos y necesidades básicas, incluso la de ser felices.
En nuestra vida y en la vida de la sociedad existe, actúa e influye una persona, es decir una forma muy particular de ser persona, muy especial y de extraordinaria importancia puesto que en gran medida es el sustento activo y permanente de la formación de las personas y ciudadanos que dan continuidad a la historia y cultura de cada pueblo. Es una persona especial, única, insustituible en la vida de cada pueblo.
Esa persona a la que conocemos y llamamos maestra, maestro, encierra un significado que abre un gran espacio a través de su persona, su trabajo, su ejemplo y su proyección.
Presente en el aula, la escuela, la comunidad, el país, siempre en interacción con personas, niños, adolescentes, jóvenes, adultos, desarrolla tres importantes tareas, la de maestro, la de educador y la de pedagogo, según la publicación “El regalo de sí mismo”. Madrid 2006. Es el mismo en tres grandes dimensiones del proceso educativo de las personas, de la ciudadanía, de la historia y cultura del país.
Maestro no es necesariamente quien enseña sino quien sabe. El maestro es un sabio que sabe tejer tarea y gozo. Y tratándose de educar para la vida, es quien sabe y saborea la sabiduría de la vida;
El maestro está comprometido en su propio crecimiento; sus alumnos lo observan y lo notan; es una persona reconciliada con su historia. Vive en paz; sus alumnos lo perciben; está más allá de pretensiones y ansiedades. Es una persona sosegada; sus alumnos lo agradecen; es autónomo, sabe lo que quiere y lo que no quiere; sus alumnos le admiran; el maestro posee su vida y es poseído por la vida en crecimiento; sus alumnos se felicitan por ello.
Educador es quien tiene propuesta educativa y la ofrece y la trabaja; el educador es un buscador-innovador, que guarda en su mente y en su corazón una pregunta respondida, y nuevas preguntas y nuevas búsquedas, nuevos intentos, nuevas respuestas en relación asi mismo y a los alumnos y a la comunidad; un educador siempre se pregunta qué perfil de persona quiere proponer, qué medios puede aportar para que su alumno pueda lograrlo y, sobre todo qué fines, qué sentido de la vida puede ofrecerle; propone porque se siente propuesto. Pero, no propone valores que él o ella no reconoce como bienes para sí. Está personalmente implicado en lo que propone. Cuanto propone es propuesta para él, un bien para él.
Pedagogo es quien sabe aplicar la dosis conveniente en el momento oportuno; el pedagogo es un mago que sabe sacar lo mejor de sus alumnos, aquello que ni siquiera ellos mismos conocen. Sabe que cada uno es la cueva de Alí-Babá y como mago está dispuesto a enseñarle las palabras mágicas para que su cueva se abra y pueda descubrir y gozar de los grandes tesoros que guarda su interior. Sin esas palabras mágicas, esos tesoros se perderían en el olvido; el pedagogo cree, siembra, nutre, ayuda, espera, da oportunidades, enseña medios, ofrece recursos, genera procesos, corrige, ilumina, motiva, estimula, sabe adelantarse, se sitúa en lo positivo y trabaja desde lo positivo. El pedagogo tiene paciencia inteligente, conoce a su alumno, sabe lo que le está pasando y se sitúa en lo posible y con esperanza.
Como maestros que enseñamos a vivir, estamos como en un escaparate. Nuestros alumnos nos ven. Nos ven con decisión de crecer como personas, decididos a vivir y a vivir bien y a vivir del todo, enamorados de la vida. Y necesitan vernos queriendo aprender, crecer abiertos a la vida a lo por-venir.
A todos ellos se debe que nuestra educación tenga vida y vida cada vez más abundante en sus diversos niveles, modalidades y sus componentes extrínsecos e intrínsecos.
Mi respeto y admiración a todas nuestras maestras y maestros.
J.B.ARRIEN.

miércoles, 16 de mayo de 2012

Los mandamientos del docente universitario


Un amigo me sugirió la idea de elaborar un decálogo que sintetice, de acuerdo a las más avanzadas teorías psicopedagógicas y el magisterio de Paulo Freire, los que podrían ser “Los Diez Mandamientos del docente universitario”. Lejos de sentirme un émulo de Moisés en el campo de la educación superior, hoy los publico a sabiendas de que no es una formulación definitiva sino una propuesta o ensayo susceptible de mejoramiento. Propongo los siguientes mandamientos:
Asume tu cátedra con modestia y la convicción de que tienes aún mucho que aprender de la disciplina que vas a impartir. En el ejercicio de la docencia seguramente aprenderás mucho más sobre ella. Ya lo dijo Cicerón: “Si quieres aprender, enseña”. Y recuerda que no existe docencia sin estudio e investigación. El conocimiento crece y se renueva constantemente. Si no sigues sus pasos tu docencia pronto estará desfasada.
No presumas de tus conocimientos. No te presentes en el aula con la intención de demostrar erudición. Tus alumnos, con sus preguntas e intervenciones, te harán conocer nuevos aspectos y matices que ni siquiera sospechabas y que enriquecerán tu conocimiento. Formula preguntas a tus alumnos para estimular su participación en el proceso de enseñanza-aprendizaje. Nunca olvides que el sujeto principal del proceso es el alumno y no el profesor. Enfatiza en los procesos de aprendizaje más que en los de transmisión del conocimiento.
Ante tus discípulos tienes que demostrar coherencia entre tu discurso y tu práctica. La falta de coherencia te haría perder credibilidad ante ellos. Tu conducta pública y privada debe ser coherente con tus enseñanzas. Respeta las opiniones políticas de tus alumnos, y nunca trates de manipularlos políticamente. No impongas tus ideas por un principio de autoridad. Recuerda que es más importante la autoridad de los principios.
Tu rol como docente no lo limites a la clase expositiva o verbalista. Si así lo haces, estimularás en tus alumnos una actitud puramente receptiva de simples “tomadores de apuntes”, que luego memorizarán para el día del examen. Esto no garantiza que realmente han aprendido lo que tratabas de enseñar. Debes evolucionar, como recomienda Freire, de “educador bancario” a “educador problematizador”, y recuerda que tanto vale el texto como el contexto y que enseñar exige compromiso, ética y estética.
Tu rol como docente es actuar como un intermediario entre el conocimiento y el aprendizaje de tus alumnos. Tu papel es el de un facilitador de la construcción conjunta del conocimiento con tus discípulos, pero recuerda que los valores son los que transforman la simple instrucción en educación y el conocimiento en sabiduría. Que tu magisterio se inspire en los paradigmas del Desarrollo Humano Sostenible, el respeto a los derechos humanos, y a la interculturalidad, la tolerancia y la Cultura de Paz.
Tu deber, si es que realmente quieres que tus alumnos aprendan y, lo que es más importante, que “aprendan a aprender”, es transformar el aula en un ambiente de aprendizaje. Debes esforzarte por llevar al aula los materiales, previamente elaborados, capaces de suscitar aprendizajes significativos en tus alumnos, que tomen en cuenta sus conocimientos previos.
Tus alumnos no son todos iguales en cuanto a capacidad o motivación para el aprendizaje. Adopta las medidas pedagógicas que se adapten a la diversidad de sus capacidades y necesidades. Esfuérzate por crear una relación interpersonal de mutuo respeto con tus alumnos y no olvides que la educación es una construcción social donde la interacción con los demás es decisiva.
Asume la convicción que toda pregunta que se te haga en clase es importante. Para un buen docente no existen preguntas tontas o inútiles. Aprende a valorar la participación de tus alumnos y estimula su autoestima y su curiosidad. Un exabrupto de tu parte puede arruinar el deseo de tu alumno de aprender y su inquietud indagadora.
No evalúes a tus alumnos en función de la mayor o menor exactitud con que repitan tu discurso ni por la simple acumulación de datos e información. Utiliza pruebas de evaluación que te permitan apreciar si realmente aprendieron y si fueron capaces de construir el nuevo conocimiento e incorporarlo a su estructura cognitiva.
El fin último de tu labor como docente debe ser promover la autonomía de tus alumnos, para lo cual debes evitar generar dependencias.
Tu éxito como docente se medirá si tus alumnos adquirieron las herramientas cognoscitivas y la motivación para seguir aprendiendo durante toda su vida. Y considera como un triunfo que tus alumnos algún día te superen.
DR. Carlos Tünnermann Bernheim

sábado, 12 de mayo de 2012

JOSE TOLEDO DE AGUERRI MAESTRA EMERITA DE NICARAGUA.

Ayer, la Academia de Geografía e Historia de Nicaragua sesionó en Juigalpa, con motivo del 50 aniversario del fallecimiento de Josefa Toledo de Aguerri (1866-1962). Me refiero a la gran educadora, cuya labor forjó la pedagogía moderna en nuestro país con otras graduadas del Colegio de Señoritas —fundado en 1882— a lo largo de muchas décadas.
Su carrera abarcó la dirección de varios centros públicos y la fundación —aún en tiempos del general J. Santos Zelaya— y de su propio colegio y la Escuela Femenina de Prensa, de la Escuela Normal de Señoritas, el Colegio de Señoritas Técnico-Práctico y el Kindergarten Modelo. Sin embargo, su vocación educativa fue más amplia, resultando una escritora pedagógica de grandes capacidades, una ensayista —teórica de la enseñanza— y autora de teatro escolar.
Sus piezas, desde luego, estaban vinculadas a su práctica diaria y eran cortas, amenas y fáciles de asimilar, teniendo de objetivo transmitir el civismo, la autogestión y el espíritu democrático de las elecciones; y de inculcar el ideal unionista. Cultivó, igualmente, la crónica de viaje y la biografía breve, el editorial y el artículo divulgativo, como dan fe media docena de obras.
Estas, en el campo específicamente pedagógico, postulaban la revitalización de las escuelas normales (la de Varones fundada en 1908 y la de Señoritas en 1910); la necesidad de establecer un Consejo Nacional de Instrucción Pública, el concepto “nuevo” de escuela como esfuerzo dirigido, perfeccionamiento progresivo, fe en sí mismo, esperanza en la realización de los ideales y abnegación para un exceso de trabajo en favor de los demás; el sentido del Kindergarten y sus críticas al método de Froebel, esencialmente matemático; el uso de libros de texto y otro temas sobre disciplina y moralidad, higiene y sinopsis, colonias y bibliotecas escolares, juntas, academias y asociaciones, la celebración del Día del Maestro y la Fiesta del Árbol, decretada en 1929.
Al mismo tiempo, propugnaba —como feminista pionera— por la superación y los derechos de la mujer. Esta significación tuvieron sus publicaciones periódicas Revista Femenina Ilustrada (1918-20) y Mujer Nicaragüense (1929-30), actividad que presenta otra faceta fundamental de su personalidad: la de promotora cultural. No sólo esas publicaciones periódicas fueron proyectos logrados, sino su Enciclopedia Nicaragüense (1932), de la cual sólo quedó el segundo tomo, pues el primero fue destruido por el terremoto capitalino de 1931. A todo ello hay que sumar el despliegue de una incansable labor como benefactora social, presidiendo numerosas instituciones filantrópicas.
Por fin, vale la pena recordar su trilogía práctica (buena presencia, precisión en el aprendizaje y constancia en el estudio ordenado) que concretaba en su expresión nemotécnica: “Facha, fecha y ficha”. Mas su autorretrato mental la reveló conspicua e inteligente, cortés en su trato y tenaz en sus propósitos, aparte de ofrecer estos principios: la veracidad como virtud predilecta, la integridad como cualidad más estimada en el hombre y la honestidad en la mujer. Su concepto de la felicidad consistía en tener fe, abrigar esperanza y practicar la caridad. Y el de la desdicha en mantenerse inconforme e intolerable.
“Doña Chepita” prefería vivir “en donde la justicia tuviera su mejor representativo”. Declaraba a Cervantes y a Darío, respectivamente, su prosista y poeta predilectos. Chopin era su músico más admirado y Murillo, el español, su pintor más afín. Tenía un libro de Pestalozzi de cabecera y el héroe de la vida real que más admiraba era el padre Mariano Dubón. Su heroína por antonomasia: Rafaela Herrera; su aversión particular, la hipocresía; y su lema: “Todo por la patria, la familia y el honor”.